RADIO CAROLINE-LA AUTÉNTICA RADIO ENCUBIERTA

 (*Nota: Article inèdit)

Radio Caroline-1967

Radio Caroline-1967

“En 1966, sin duda alguna la época del mejor pop inglés, la BBC sólo emitía dos horas de rock and roll a la semana. Pero la radio pirata inundaba el país con rock y pop 24 horas al día. Y 25 millones de personas, más de la mitad de la población, escuchaba cada día a los piratas”. Así se inicia la sinopsis de Radio Encubierta, film protagonizado por el grandísimo Philip Seymour Hoffman, que narra las peripecias de un grupo de locutores chiflados por el rock, que deciden enriquecer la vida de sus conciudadanos montando una radio pirata a bordo de un barco anclado en aguas internacionales. Un historia que sus creadores dicen no estar inspirada en hechos reales, pero que tiene mucho parecido con la hazaña de Ronan O’Rahilly, un irlandés chiflado que durante décadas surcó los mares a bordo de embarcaciones ya legendarias dentro del mundo del rock como la Frederica, Mi Amigo o el Ross Revenge, haciendo llegar las emisiones de su Radio Caroline a millares de británicos ansiosos por escuchar buena música. Ésta es la historia de una radio pirata y libre, Radio Caroline, que durante tres décadas tuvo en jaque a la BBC y al gobierno británico.

Por increíble que pueda parecer es cierto. En la década de los 60, en plena irrupción de bandas como los Beatles, Stones, The Who o los Kinks, la BBC tan sólo dedicaba dos horas semanales a la música pop. Se trataba de un programa dominical colocado después del resumen de la jornada futbolística en el que se repasaba los éxitos del momento. Una situación que permaneció así hasta el año 1973 y que tenía su origen en la década de los 20, cuando los transistores empezaron a llegar a los hogares. El gobierno británico, receloso del poder de este nuevo medio de comunicación, fundó el año 1927 la British Broadcasting Corporation, un órgano gubernamental destinado a controlar las ondas hercianas. Pero los oídos ingleses pronto se cansaron de la anodina programación oficial y el dial, casi por arte de magia, les llevó a sintonizar la primera radio pirata. Radio Luxembourg era una emisora situada en el diminuto principado europeo que le dio nombre que se podía sintonizar desde todo el Reino Unido y que, gracias a un programación mucho más atractiva, a finales de la década de los 30 ya se había agenciado de casi el 50% de la audiencia británica. Sin embargo fue en los años 50, con la explosión del rock’n’roll, cuando Radio Luxembourg vivió su mejor momento. Frente a una BBC que seguía anquilosada y paralizada en su aburridísima lista de programas, Radio Luxembourg contaba con espacios patrocinados por las principales discográficas del momento, en lo que aireaban con regularidad aquellos temas que empezaban a trastocar las mentes de los jóvenes de la época.

Ronan O’Rahilly

Ronan O’Rahilly

Ronan O’Rahilly era un joven irlandés de buena cuna que a inicios de los 60 se trasladó a Londres con la intención de ejercer de productor cinematográfico. Pero eran los tiempos del Swinging London, de los garitos del Soho frecuentados por las incipientes estrellas del rock, en definitiva la época del “Love Me Do” y el “Satisfaction”, y O’Rahilly cambió sus aspiraciones en el mundo del celuloide por la industria musical, donde llegó a ser el primer representante de leyendas como los Rolling Stones y los Animals. Posteriormente O’Rahilly se centró en intentar propulsar la carrera de nombres menos populares y fue entonces cuando se encontró con el rechazo del sistema establecido. No halló ninguna discográfica que quisiera apostar por sus nuevos protegidos, con lo que tuvo que crear su propio sello, y una vez éste entró en funcionamiento, se topó con que la BBC menospreciaba el pop y el rock y que Radio Luxembourg, aun siendo en teoría una radio pirata, estaba al servició de las multinacionales. ¿Solución? Creó su propia emisora. Por aquel entonces la diplomacia estadounidense en Inglaterra disponía de su propia emisora, se trataba de Voice Of America, una estación radiofónica que emitía su señal desde un barco anclado en aguas internacionales, y algo muy parecido estaba realizando también la emisora holandesa Radio Veronica. Tomando prestada la idea, Ronan O’Rahilly empezó a fantasear con crear una emisora flotante, una estación de radio a bordo de un barco en aguas internacionales, dedicada casi en exclusiva a la programación musical. Para hacer de aquel sueño una realidad adquirió un viejo buque llamado Frederica y se fue hasta Estados Unidos para comprar el equipamiento técnico necesario. Fue en ese viaje, ojeando un ejemplar de la revista Look en la que aparecían unas fotos del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy con sus hijos John Jr. y Caroline, cuando se le ocurrió el nombre de la emisora, Radio Caroline. Pero de regreso a Inglaterra O’Rahilly se encontró con que había un tipo llamado Alan Crawford, un australiano afincado en Londres con diversos negociones en el mundo de la música, que había comprado el navío Mi Amigo, para, bajo el nombre de Radio Atlanta, tirar adelante un plan muy similar al suyo. El Atlántico es enorme y finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo. El Frederica se establecería en aguas internacionales cercanas al norte de Irlanda, llegando a los hogares del noroeste de Inglaterra, Escocia e Irlanda, en lo que tendría que ser Radio Caroline North; y Crawford al frente del Mi Amigo debía situarse frente a las costas de Essex y cubrir el resto de las Islas Británicas bajo el nombre de Radio Caroline South. Con tal propósito las dos embarcaciones se trasladaron al puerto irlandés de Greenore, propiedad de la familia de O’Rahilly, para ultimar los preparativos antes de lanzarse a alta. Sin embargo las intenciones de O’Rahilly eran otras. Tras sabotear el barco de su ¿socio?, el Frederica zarpó en solitario y el domingo 28 de marzo de 1964 el mundo pudo disfrutar de la primera emisión de Radio Caroline. “Esto es Radio Caroline, en la frecuencia 199, vuestra emisora de sólo música”, anunciaron el locutor Chris Moore y el actor Simon Dee, y acto seguido sonó el tema “Round Midnight” de Jimmy McGriff, un estándar de jazz compuesto por Thelonious Monk incluido en el álbum I’ve Got A Woman. Como era de esperar, Alan Crawford no se quedó de brazos cruzados, y durante un tiempo el Frederica y el Mi Amigo, cuales piratas de antaño, se dedicaron a sabotearse y hacerse la pirula (especialmente interfiriéndose la señal el uno al otro) tanto como pudieron. Finalmente, se llegó a un armisticio y ambas emisoras acabaron por cumplir el pacto original.

El legendario Jonnnie Walker usurpando la ondas herzianas

El legendario Jonnnie Walker usurpando las ondas herzianas

El éxito de Radio Caroline fue inmediato y locutores como Tony Blackburn, Roger Day, Simon Dee, Tony Prince, Spangles Muldoon, Keith Skues, Emperor Rosko y muy especialmente Johnnnie Walker, y Tom Lodge se convirtieron en auténticas celebridades entre la juventud británica. Este hecho animó a que muchos otros se animaran a crear su propia radio pirata, y en un muy breve espacio de tiempo las ondas se inundaron de estaciones como Swinging Radio England, Radio Britain, Radio London, donde debutó el mítico John Peel o Radio City, su máxima rival y con la que Radio Caroline inició una batalla que acabó con un asesinato. Radio City emitía desde una fortaleza de la Segunda Guerra Mundial situada en el estuario del Tamesis. En un principio Radio Caroline había llegado a un acuerdo con Radio City para que esta pudiera emitir bajo el nombre de Radio Caroline, una alianza de la que luego se deshizo. Cabreado por la ruptura del pacto, Reg Calvert, propietario de Racio City fue a pedirle explicaciones del asunto a Oliver Smedley, socio de O’Rahilly y Crawford en Radio Caroline, y éste, cuando la discusión empezó a subir de tono, le pegó un tiro que acabó con la vida de Calvert. Este hecho fue la excusa perfecta para que el gobierno británico, hastiado con la cada vez mayor popularidad de emisoras como Radio Caroline, iniciara una persecución sin tregua de las radios piratas, estableciendo una ley marítima que preveía el bloqueo de todas aquellas embarcaciones que albergaran una emisora. La falta de alimentos, personal e ingresos hizo que una a una todas las emisoras piratas fueran cayendo, la última, evidentemente, fue Radio Caroline, que desapareció el 3 de marzo de 1968.

El último viaje del Mi Amigo

El último viaje del Mi Amigo

Pero O’Rahilly volvió a la carga dos años después, primero asociándose con empresarios suizos que le cedieron el buque Mebo 2 para llevar a cabo las emisiones, y ya en 1972 el irlandés invencible adquiere de nuevo el Mi Amigo en una subasta y reinicia las emisiones de Radio Caroline tal y como el mundo las conocía. El proyecto resucita definitivamente en O’Rahilly  1974 cuando recibió ayuda económica de nada más y nada menos que George Harrison y la aventura de Radio Caroline vivió una segunda etapa tan gloriosa como desquiciada. Cuentan los que vivieron a bordo del Mi Amigo en aquella época que los aparatos técnicos solían comprarse a plazos, y la norma habitual era que sólo se pagara el primer recibo. También era común la lucha de egos entre los diferentes locutores, y no menos habitual que estos salieran a antena ciegos de marihuana, pinchando de principio a fin discos de bandas como Led Zeppelin, Pink Floyd, Yes, Emerson, Like And Palmer… Aun así la audiencia siempre les fue fiel y algunos de sus programas tenían millares de oyentes, como “Personal Top 30”. Éste era un espacio en el que la audiencia enviaba una lista con sus treinta temas favoritos, y durante tres horas se emitía la selección de canciones elegida por el locutor de turno. Pero la historia nuevamente tocó a su fin en marzo de 1980, cuando un destartalado Mi Amigo no pudo más y se hundió en la desembocadura del Támesis.     

El Ross Revenge y el fin de una leyenda

El Ross Revenge y el fin de una leyenda

El incansable O’Rahilly retomó la acción en 1983 cuando, con la ayuda de un nuevo grupo de socios capitalistas, adquirió el Ross Revenge, un antiguo buque pesquero del Mar del Norte. Pero los tiempos habían cambiado y a inicios de la década de los 80 aquellos que buscaban en el dial algo que no les daba la radio comercial querían punk, rabia y distorsión, y no horas y horas de insufrible rock sinfónico, y la audiencia de Radio Caroline fue cayendo en picado. Pero ése era el menor de sus problemas. El gobierno británico seguía su particular lucha contra las emisoras libres y para dificultarles las tareas decretó una nueva ley por la que extendía sus límites marítimos de 3 a 12 millas, obligando a los radiofonistas piratas de Caroline a tener que adentrarse mucho más en las frondosas  aguas del océano atlántico, con el peligro que ello conllevaba. Como ni así pudieron acabar con ellos, pese haber sufrido las inclemencias de alguna tormenta que cerca estuvo de acabar con la emisora y la vida de los que iban a bordo del barco, el 19 de agosto de 1989, con la ayuda del gobierno holandés, el fiscal inglés James Murphy ordenó el asalto del Ross Revenge alegando que la frecuencia utilizada por Radio Caroline interfería en las comunicaciones marítimas. El abordaje fue realizado en aguas internacionales, es decir en un territorio en el que ningún gobierno tenía potestad, pero eso no impidió que los militares holandesas requisaran todo lo que se encontraron por delante mientras los locutores iban retransmitiendo en directo el asalto. Y finalmente la retransmisión se cortó. En la actualidad Radio Caroline, aunque ya en tierra firme, retransmite a través de internet.

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